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Polígono Industrial de O Pino: |
El Ayuntamiento de O Pino lleva varios años gestionando la puesta en marcha de un polígono industrial. Un núcleo ubicado en una zona forestal situada en uno de los mejores enclaves de Galicia si hablamos en clave de comunicaciones: al lado del único aeropuerto internacional —Lavacolla—, conectado con la futura autovía Santiago-Lugo y perfecta y rápidamente comunicado con las grandes ciudades gallegas. Un espacio con medio millón de metros urbanizables en los que instalar a diferentes empresas que creen empleo y contribuyan al crecimiento económico del municipio. El polígono industrial, con perspectivas de crecimiento tal como se recoge en el Plan Xeral de Ordenación Municipal, suscitó posturas encontradas desde el primer momento. Además, ha ido acumulando zancadillas tanto por parte de instituciones como de otras formaciones políticas a las que no interesan que O Pino despegue económica y poblacionalmente. Sus argumentos tendrán, aunque el del progreso no debe estar entre ellos. Cierto es que el núcleo industrial está atravesado por el Camiño Francés. No obstante, y desde el primer momento, el ayuntamiento se adecuó a las condiciones exigidas por la Consellería de Cultura de la Xunta de Galicia,a través de la Dirección Xeral de Patrimonio, y por la Ley de Protección del Camino de Santiago. En la comisión que informó favorablemente el proyecto de urbanización están representadas varias administraciones, incluída UNESCO a través de su representante de ICOMOS. Con fecha 29 de marzo 2007, esta comisión AUTORIZA e informa favorablemente dicho proyecto (ver documento adjunto), sin ningún voto en contra de ninguno de sus miembros allí presentes, no estando representados en dicha comisión la Asociación de Amigos del Camino*. La Ruta queda protegida por una franja de 30 metros de ancho a ambos márgenes del camino —en algunos puntos incluso más—, así como por una barrera de árboles que impiden en todo momento la vista de las naves. Estos márgenes del Camino, una vez cortados todos los eucaliptos, serán repoblados con especies autóctonas como robles, castaños, abedules, etc. Formando todos ellos una barrera vegetal que impedirá ver las naves casi en su totalidad. Y es que en ningún caso varía la cota de nivel del actual sendero (camino) ni la de los márgenes de su protección. La que se rebaja es la cota del polígono, puesto que las naves quedarán más bajas que el camino. Incluso esa franja de protección, que hasta ahora era de titularidad privada, pasará a ser de dominio público. Todos los pasos dados por el gobierno municipal se adaptaron, siempre, a las exigencias de la Xunta de Galicia y de sus técnicos. Somos conscientes de que el Camiño de Santiago es una de nuestras mayores riquezas culturales y patrimoniales, y somos los primeros interesados en preservarla y protegerla. Por eso este proyecto del polígono industrial creemos que es un proyecto ejemplar, respetando la ruta jacobea, pero al mismo tiempo permitiendo el desarrollo y el futuro del ayuntamiento. Nos indigna que, a la vista del trabajo de protección que siempre desarrollamos, nos acusen de destrozar el camino, cuando se han cometido auténticos atentados patrimoniales en otros ayuntamientos, sin que NADIE haya dicho absolutamente nada. A la vista está que O Pino, pese a las voces que se han alzado últimamente, tiene a la ruta jacobea como una auténtica prioridad. Y lo podemos demostrar incluso sobre el propio trazado del Camino. Lo que sí sorprende —y no precisamente de forma agradable— es ver que determinadas instituciones y asociaciones se den cuenta ahora de que O Pino existe y de que es el concello gallego que más kilómetros del Camiño Francés tiene. ¿Hasta ahora no les preocupaba el estado de la ruta o sus necesidades? De repente, nuestras intenciones son lo que ustedes califican de inaceptable y que acabarán con la ruta. ¿Realmente se creen semejantes falacias? Insisto, el ayuntamiento es el primer interesado, y así lo demuestra, en conservar y difundir el Camiño de Santiago. A nada que se estudie el diseño del polígono se ve perfectamente su protección y cuidado. De hecho, justo cuando termina O Pino, la ruta discurre por el perímetro del aeropuerto de Lavacolla y al lado de la autovía, con elementos bastante antiestéticos y mucho menos cuidado de lo que está y estará en O Pino. O el caso, por ejemplo, de otro polígono industrial, como es el del ayuntamiento de Melide. La misma administración autonómica, en este caso Xestur Coruña, dependiente de la Consellería de Industria (Xunta de Galicia), está trabajando en la ampliación de la segunda fase de este núcleo industrial, a tan sólo 150 metros de la ruta jacobea. Y lo hace sin establecer en el polígono ni tan siquiera una pantalla de protección de árboles. No somos ajenos a los intereses políticos que se esconden tras estas maniobras que no pretenden sino retrasar más el crecimiento de este municipio. Sí nos duele que se utilice a mala fe la sensibilidad y preocupación de muchos peregrinos como de otros defensores del patrimonio, que reciben información sesgada y, lógicamente, expresan su malestar, sin conocer ni la historia ni los detalles de este procedimiento. Lo que sí es innegable, y a la vista está con los planos del polígono, es que el Camino siempre ha sido una prioridad y así seguirá siendo. Esto no es Marbella, señores. Es un modesto ayuntamiento gallego que lo único que quiere es dar más bienestar y calidad de vida a sus vecinos. La ubicación elegida para desarrollar esta primera fase del polígono industrial era la más idónea, dadas sus conexiones. Estábamos muy preocupados por la ruta jacobea, y por eso desde el inicio buscamos dictámenes y soluciones para protegerla, costase lo que costase. En cuanto a bienes arqueológicos que pudiese haber en el ámbito del proyecto, pedimos autorización a la Dirección Xeral de Patrimonio a principios de este año para hacer una prospección arqueológica y descartar la presencia de elementos a proteger que pudiese haber en este ámbito. Una vez realizada dicha prospección y puesta en manos de la Xunta de Galicia, se determina que no hay ningún bien arqueológico a proteger más que el trazado original del camino, aprobado en el año 1992 por el gobierno autonómico. Reiteramos que el ayuntamiento de O Pino, en ningún momento de este proceso, actuó al margen de la ley ni de las distintas resoluciones de la Dirección Xeral de Patrimonio de la Consellería de Cultura (Xunta de Galicia). Aún así, y para resolver o aclarar cualquier tipo de suspicacia, invitamos a todos los interesados, peregrinos o ciudadanos en general, a visitar O Pino, y en concreto, el tramo del Camino al que nos referimos, en el ámbito del futuro polígono industrial.
* Rectificación correspondiente al texto original:
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