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| Tramo del Camino de Santiago a su paso por "A Calle" |
Con Arzúa a espaldas del caminante, comienza el recorrido en la parroquia de San Breixo, en Ferreiros. La toma de contacto se produce entre viviendas y explotaciones ganaderas, una constante a lo largo de este viaje que marca la Vía Láctea. El camino va jugando con quien lo sigue, con múltiples recovecos y estampas únicas en belleza, todas teñidas de verde en su amplia gama cromática y de tonos tierra. Vamos caminando por lugares como Calzada, Calle o Boavista. Precisamente en A Calle está uno de los elementos más llamativos para los romeros que posee la Ruta Xacobea a su paso por O Pino. Se trata de un hórreo sobre el Camiño, a modo de original arco. Imagen identificativa de la ruta, es un punto donde la arquitectura se adapta a la tradición y nos presenta una curiosa estampa.
Escondidos entre la vegetación, encontramos detalles que hacen referencia al culto jacobeo. Los míticos montones de piedras, el solitario par de deportivos de bronce que recuerdan la figura de Guillermo Watt, peregrino belga que falleció tan pronto como llegó a Compostela, o incluso el paso de otros caminantes con pequeños altares naturales improvisados en cualquier estante natural. Junto a ellos, caprichos de la naturaleza como un árbol situado cerca de una fuente y que presenta huecos iguales en sus dos caras.
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| Cruceiro de San Breixo de Ferreiros |
Ya desde San Breixo de Ferreiros el Camiño mantiene un constante zig-zag con el actual trazado de la carretera nacional 547. Paso tras paso el caminante alcanza el núcleo de A Salceda. Se suceden de nuevo panorámicas vegetales conjugadas de forma armoniosa con las construcciones que se distribuyen en esta zona del ayuntamiento. En el horizonte se prevé un inminente cambio en el discurrir de la Ruta Xacobea.
Nos encaminamos hacia O Xen, situado a 400 metros de altura. Aquí cruzamos varias veces la carretera para iniciar un descenso que nos adentra en la parroquia de San Miguel de Cerceda.
Multitud de puntos a los que el caminante dirige la mirada. Continúa la ruta con sucesivos recovecos naturales, en pleno descenso, parajes rurales que conviven con nuevas construcciones y que dan fe del papel revitalizador del Camiño Francés. Existen en San Miguel de Cerceda también fotos únicas de una ruta ancestral, intercultural, mágica.
La última parada de San Miguel de Cerceda es, tras un pequeño descanso en una curiosa área situada a mano izquierda camino de Compostela, es O Empalme. Desde este cruce, que enlaza con el vecino ayuntamiento de Touro, el romero inicia otro descenso.
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| Capilla de Santa Irene |
Estamos a las puertas de Santa Irene, a escasos metros del citado cruce. En el horizonte Arca, pero antes, uno de los elementos arquitectónicos más importantes del patrimonio municipal. Se trata de la ermita de Santa Irene, acompaña por una fuente con aguas supuestamente con poderes curativos. Según la leyenda, en este lugar fue sacrificada la santa que da nombre al enclave.
Es una edificación religiosa sencilla, que atesora en su interior un interesante retablo y las imágenes, entre otros, de San Pedro y Santa Irene. Data de la Edad Media y fue realizada gracias a la donación de una pareja de nobles que residían cerca, en la conocida antiguamente como Aldea de las Dos Casas, hoy también uno de los puntos por los que discurre el camino francés. En la parte inferior de la capilla está la mencionada fuente, donde antaño existía una hermosa imagen de Santa Irene, que fue robada. En la zona superior del templo, cruzando una antigua carretera, encontramos un impresionante robledal, escenario cada 29 de junio —San Pedro— de una multitudinaria romería.
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| Albergue de Santa Irene |
De vuelta al Camiño, es también en Santa Irene, justo al lado de la nacional 547, donde encontramos el primero de los albergues de O Pino. Se ubica en el inmueble que en sus tiempos hizo las funciones de casa consistorial. Cuenta muy cerca con una cuidada área de descanso para los peregrinos que poco a poco se acercan a Compostela.
A continuación, de nuevo senderos bajo el tranquilo y relajante manto de la naturaleza. El sonido del silencio, parafraseando a Simon&Garfunkel, vuelve a ser el rey. Cruzando de nuevo la carretera, pasamos por delante de un aserradero y tras dibujar de nuevo nuestros pasos en hermosas sendas naturales, llegamos a la antes citada A Rúa. A nuestra derecha, una histórica fuente. El núcleo se remonta a la Edad Media y según las crónicas, acogió hace siglos un inmueble que hacía las veces de hospital para peregrinos y de rudimentario albergue.
La línea del horizonte la determina el perfil de O Pedrouzo, núcleo principal de Arca, parroquia en la que nos encontramos desde hace varios kilómetros, concretamente desde que abandonamos O Empalme. Siempre en descenso, cruzamos un pequeño riachuelo, y de nuevo sale a nuestro encuentro la carretera. Aquí existen dos opciones: una, caminar unos metros más arriba por la propia carretera, con la estación de servicio a nuestra izquierda y descansar en el Albergue de Arca, o, dos, continuar de frente, desde O Burgo, que es el nombre de donde está el caminante, para seguir la ruta. El albergue, inaugurado en el año 1993, tiene capacidad para más de un centenar de personas. Dispone de cocina, salón con chimenea, lavandería, caballerizas y un agradable porche.
La Ruta Xacobea desde O Burgo se encuentra delimitada de nuevo por árboles y arbustos. Línea verde para desembocar en el Colegio Público Camiño de Santiago y que continúa, pasos después, en otro bosque donde, según la historia, hubo varios castros. Son enclaves que recuerdan en cierta medida a los ya vistos en San Breixo o en Santa Irene. Salvo que en esta ocasión hacia donde vamos es hacia el núcleo conocido como San Antón.
En este punto existía, hace siglos, una capilla que fue destruída por un incendio y de la que toma su nombre la aldea, que también pertenece a Arca. Larga es la travesía a través de este sereno bosque. Pasos que dejan la carretera a su derecha y cuidadas y armoniosas construcciones en las inmediaciones de la ruta. Estamos ya en San Miguel de Pereira, en Amenal. El ascenso ahora es ya constante hasta el entorno del aeropuerto de Lavacolla. Éste es uno de los tramos más concurridos de la ruta a través del ayuntamiento de O Pino. En Cimadevila se produce el último cruce decarretera del municipio, para dar paso a un estrecho sendero en plena subida. Su meta, la citada terminal que delimita el fin de O Pino y el incio de las tierras compostelanas. Camiño de Santiago...
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